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EL SENTIDO DE LA SUPERACIÓN, COMO AFICIONAR A TU HIJO AL DEPORTE

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Intenta y falla, pero nunca falles en intentarlo.
Jared Leto.
Corren tiempos en que la tendencia educativa es la sobreprotección de nuestros hijos. Frecuentemente, caemos en la trampa de pensar que nuestro hij@ es el/la mejor y que, por ello, merece ganar en todas las circunstancias. Olvidamos que estamos para ayudar a nuestros hijos a comprender la vida y madurar, por tanto, la realidad es que los objetivos se consiguen con la superación de muchos intentos fallidos y, sobre todo, con un gran esfuerzo.
En primer lugar, para hacer las cosas bien deberemos educarnos a nosotros mismos en ciertas actitudes que lejos de beneficiar a nuestros hijos, les perjudican, y mucho.
1.-Nuestras expectativas de adulto frustrado. Es ese padre o madre que presiona a su hijo a realizar un deporte que le hubiera gustado practicar a él de forma profesional y no pudo hacerlo. Son padres que proyectan en sus hijos sus propias frustraciones esperando que sean estos los que se esfuercen y salgan adelante aun cuando ellos no fueron capaces de hacerlo.
2.-Agresividad en el deporte: Los padres somos el espejo en el que se miran nuestros hijos. Una pregunta importante sería ¿Qué clase de hijo quiero tener el día de mañana? La respuesta a esa pregunta es que yo debo de ser ahora el adulto que quiero que mi hijo sea en un futuro. Dicho esto, el deporte es una escuela de valores en el que los adultos debemos dar ejemplo. De esta forma, cuando un padre se comporta de forma agresiva o violenta en un partido o competición, está ‘diciendo’ a su hijo que es un comportamiento aceptable. Por ello, debemos vigilar nuestras actitudes y regular nuestras emociones. Es importante presentar una actitud positiva y no gritar o exaltarse con otros jugadores, los entrenadores, árbitros, u otro personal que pueda haber en el campo.
3. Padre entrenador. Es ese padre que le está repitiendo constantemente a su hijo lo que tiene que hacer, aunque sea contradictorio a lo que le dice el entrenador. Esto no hace más que provocar confusión en el niño, que al final se ve presionado en dos direcciones diferentes y no sabe a quién debe hacer caso, si a su padre o a su entrenador, sintiendo a su vez que no lo hace bien y viéndose a sí mismo en un conflicto de lealtades.
4.- El padre que no valora el esfuerzo de su hijo, sino únicamente el resultado. Esto daña la autoestima del niñ@ que sentirá invadido y poco reconocido a pesar de haberse esforzado, por tanto, es probable que deje de insistir o que sienta que haga lo que haga es “perdedor” ya que el resultado no ha sido acorde al esfuerzo y no ha merecido la pena intentarlo. Si se pide una meta demasiado alta e inalcanzable el niñ@ se “hundirá”.
Por el contrario, las buenas prácticas que SI pueden ayudar y mejorar su autoestima y afición al deporte serían:
1.-Trabajar en equipo padres, entrenadores y deportistas todos a una.
2.-Colocar al niñ@ con el correcto equipamiento y en un entrenamiento adecuado a su edad.
3.-Mantener una comunicación sincera y fluida. Si no estás de acuerdo con el comportamiento de alguna persona (padre, entrenador…) háblalo con ellos de manera respetuosa y en el momento adecuado.
4.-Tomar conciencia de que habitualmente los entrenadores de los equipos de niños y adolescentes son personas que realizan el trabajo de manera voluntaria y que no disponen de certificados profesionales.
5.-Moderar las expectativas que se depositan en los niños, teniendo en cuenta que cada cual tiene las suyas y que éstas deben ir acorde con las del equipo o entrenador.
6.-Subrayar que la clave no está en ganar sino en superarse y mejorar cada día.
7.-Celebrar los triunfos y encajar las frustraciones visualizando el fracaso como un medio para seguir mejorando la actitud deportiva fomentando un deporte de calidad. Jamás reñiremos o gritaremos por los errores cometidos durante el partido, hablaremos de lo ocurrido, validaremos emociones y focalizaremos en futuras soluciones.
8.-Felicitar el esfuerzo y valorarlo para que él/ella crea en sí mism@.
9.-Estimar cada pequeño logro.
Un “tu puedes” invita al niñ@ a confiar en sus posibilidades. Si siente que los demás creen en él, se sentirá más arropado. El reconocimiento al esfuerzo es esencial. Por ello, está en nuestras manos asegurarnos que la práctica deportiva de nuestros hijos suponga una oportunidad de desarrollo físico y personal y que el niñ@ interiorice el deporte de manera saludable como un medio para mejorar y superarse.
Conviértete en su fan Nº1 y no olvides aprovechar cada momento ¡CRECEN RÁPIDO!

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