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¿Hay relación entre el estrés mental y problemas coronarios?

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“Cuando la mente está en calma, tu salud mejora”

 

Parece que sí, y este interesante estudio lo demuestra de una forma muy evidente, el estrés mental favorece las enfermedades coronarias.

 

Cuanto menos estrés tiene una persona, menor riesgo de padecer un accidente cardiovascular. Y viceversa.

 

Aunque no ha sido hasta 2012 cuando el estrés ha aparecido como factor de riesgo cardíaco en la Guía Europea de prevención cardiovascular, desde la práctica médica se recomienda desde hace años prestar atención a este proceso que, si se instala de forma habitual en nuestra vida cotidiana, puede acabar afectando a nuestra salud.
Un Interesante articulo publicado en Circulation Cardiovascular Imaging que estudia la asociación entre la activación de la corteza frontal inducida por el estrés mental y los problemas coronarios.

 

El lóbulo frontal inferior es una zona importante del cerebro que participa en la respuesta al estrés, y una mayor activación con un estrés mental agudo puede indicar una reacción al estrés más grave. Sin embargo, no está claro si la activación de esta región con el estrés se correlaciona con presencia de dolor torácico tipo angina de pecho en personas que padecen de problemas coronarios.

 

Se realizó un estudio con personas con enfermedad coronaria estable, que fueron sometidos a una prueba de estrés mental utilizando una serie de factores estresantes, empleando imágenes de tomografía por emisión de positrones de alta resolución del cerebro, para evaluar el flujo sanguíneo al lóbulo frontal inferior y conocer qué áreas del cerebro se activaban y en qué momento.

 

Para ello se seleccionaron 148 personas (edad media 62 años, 69% varones y 36% raza negra). Cada vez que la corteza frontal inferior duplicó su actividad con respecto a la situación basal, la angina aumentó hasta 14 puntos con respecto al resultado en reposo (cuestionario de angina de Seattle), lo cual resultó estadísticamente significativo (p=0.008).

 

El estudio también demostró que la activación de otras zonas del cerebro donde se procesa el dolor, como son el tálamo, la ínsula o la amígdala, consiguieron hasta en un 40% el efecto total de la activación de la corteza frontal inferior.

 

Conclusiones: La activación del lóbulo frontal inferior con estrés mental se asocia independientemente con la angina de pecho en el momento agudo del estrés así como durante el seguimiento. La isquemia inducida por el estrés mental y otras regiones del cerebro que procesan el dolor pueden contribuir a ello.

 

 

Síntomas de alarma de que padecemos un estrés intenso:

 

● Dolores frecuentes de cabeza, musculares y viscerales.
● Fatiga habitual.
● Aumento de la temperatura corporal.
● Sudoración continua.
● Molestias gastrointestinales (diarrea, indigestión).
● Sarpullidos.
●Sequedad de la boca y la garganta.
● Alimentación excesiva.
● Consumo de tóxicos.
● Insomnio.
● Tics nerviosos, irritabilidad, pánico, déficit de concentración y memoria, miedos, fobias, mal humor…
● Sensación de fracaso.
● Disfunción sexual.
● Problemas laborales.
● Conducta antisocial.

 

CÓMO LUCHAR CONTRA EL ESTRÉS.

 

La lucha contra el estrés para que no acabe afectando al corazón debe abordarse, desde la esfera personal y la social, y debe implicar, además de al cardiólogo, a enfermeros, psicólogos y nutricionistas. El tratamiento incluye medidas farmacológicas y, sobre todo, no farmacológicas.

 

No farmacológicas. Su objetivo es mejorar la calidad de vida mediante la mejora del bienestar físico:

 

– Ejercicio físico. No solo es adecuado para el control del estrés, sino también para evitar otros factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad, la hipertensión arterial, el colesterol alto… Para pacientes no entrenados o con factores de riesgo o enfermedad cardiovascular se recomienda la realización de ejercicio físico dinámico, como la natación, la bicicleta o la marcha, que ejercitan amplios grupos musculares durante largos periodos de tiempo.
– Alimentación. Es fundamental llevar una dieta equilibrada rica en verduras, frutas y fibra, y baja en grasas y azúcares. Se debe limitar el consumo de tabaco, café y alcohol, pues estas sustancias son potenciadoras de estrés.
– Sueño suficiente. Para la renovación celular es preciso dormir no menos de 7 horas al día. El estrés es la primera causa de insomnio o de mala calidad del sueño. Existen multitud de opciones para mejorar su calidad, como las técnicas de relajación.
– Psicoterapia, apoyo emocional, técnicas de relajación o respiración y meditación. Cada día, más profesionales de la salud reconocen los beneficios de acudir al psicólog@ y de técnicas como el yoga, el taichí o el pilates, que han demostrado su utilidad para reducir el estrés y mejorar la presión arterial, la circulación y el sistema inmunológico.

 

Farmacológicas:

 

Cuando el paciente sufre estrés agudo, los médicos pueden recurrir a la prescripción farmacológica de betabloqueantes, antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos. Los betabloqueantes contribuyen a disminuir el efecto de las catecolaminas en el corazón y reducen la frecuencia cardíaca basal y máxima y la tensión arterial, con lo que la respuesta al estrés agudo y crónico será menor.

 

En esta época triste, cuídate mucho y busca técnicas para relajarte… conecta con tus necesidades, escucha lo que te apetece decir o hacer y sé fiel a ti mismo, esta será una de las mejoras maneras de cuidar de ti. Obviar tus necesidades y priorizar siempre el bienestar de los demás puede ser lo más fácil de hacer en el momento, pero a largo plazo te pasará factura. Se trata de que dediques tiempo a pensar en cómo te sientes, qué quieres, qué es importante para ti y cómo puedes satisfacer esos aspectos.

 

Finalmente, recuerda que cuidar de uno mismo puede ser una tarea difícil e incluso puede ser que como no la hayas hecho nunca no sepas por donde comenzar. No te desanimes… estamos para ayudarte.

 

“No existe mayor satisfacción que mirar hacia atrás y darse cuenta de que uno ha crecido en autocontrol, criterio, generosidad y acciones desinteresadas”.

 

-Ella Wheeler Wilcox-

 

REFERENCIAS: Association Between Mental Stress-Induced Inferior Frontal Cortex Activation and Angina in Coronary Artery Disease. Moazzami K, Wittbrodt MT, Alkhalaf M, et al.

 

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