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¿PUEDE AFECTAR A MI BEBÉ ESTAR ESTRESADA DURANTE EL EMBARAZO?

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¿Estás embarazada? Enhorabuena amatxo, mamá, mami, AMA…Gran reto, aventura y responsabilidad.

 

Lo más urgente es vivir un embarazo sereno, saludable y feliz y que el bebé venga al mundo en buenas condiciones, por todo ello, ¡hay que cuidarse!

 

Ahora tiene gran relevancia cuanto dormimos, qué comemos, el ejercicio físico hacemos…y atender a las eternas olvidadas: LAS EMOCIONES.

 

Se sabe que existe una estrecha relación entre el estado emocional de la madre durante el embarazo y la vida uterina. Así, el estrés en el embarazo puede dificultar el desarrollo evolutivo del bebé.

 

El estrés es una reacción del organismo frente a cualquier estímulo, ya sea físico, emocional o mental, que tiende a trastornar nuestro equilibrio. Éste es el caso del embarazo, nueve meses en los que la futura mamá tiene que hacer frente a cambios en su cuerpo y en su estado de ánimo, al mismo tiempo que debe reorganizar su vida familiar y laboral, en función del bebé que está en camino.

 

Estar embarazada no significa, necesariamente, estar estresada. Si el embarazo es normal, tranquilo y no se producen graves problemas físicos, no debería generar una intranquilidad excesiva. Sin embargo, hay mujeres que viven con ansiedad este momento a causa de su carácter, o porque tienen un entorno familiar o laboral complicado (por ejemplo, una madre intensa o un jefe que amenaza con despedirnos), o como hemos dicho, se enfrentan a cambios en su vida antes de que el bebé llegue (cambio de vivienda, más responsabilidades etc.)

 

El estrés puede llegar a alterar 6 tipos de hormonas: cortisol, glucagón, prolactina, testosterona, estrógenos y progesterona. Estas oscilaciones afectan a la embarazada y también al feto. Por eso, cuando las madres experimentan un estrés psicológico severo durante la gestación, el embarazo aumenta su riesgo.

 

¿Qué dificultades puede acarrear el estrés para el bebé?

 

Aumento de probabilidades de infección:

 

El estrés lo podemos ver reflejado en el apetito (comer en exceso o falta de apetito) y pueden aparecen dolores frecuentes de cabeza, tensión muscular, irascibilidad, se puede alterar el sueño y, además, debilitarse el sistema inmunitario lo que aumenta las posibilidades de infección.
Bebé prematuro y con bajo peso al nacer.
Se incrementan las probabilidades de tener un bebé prematuro (nacido antes de 37 semanas de embarazo) o con bajo peso al nacer (menos de 2,5 kilos). Por tanto, tienen riesgo de padecer muchos problemas en la niñez: enfermedades frecuentes, problemas de crecimiento, distracción, hiperactividad y déficits en la coordinación motora.

 

Defectos físicos y enfermedades respiratorias:

 

Asma en el bebé y otro tipo de afecciones dermatológicas, entre ellas, el eccema atópico a lo largo de los primeros 8 meses de vida del recién nacido.
Entre las alteraciones físicas que pueden afectar al bebé, se encuentra la estenosis pilórica. Se trata de un estrechamiento del píloris, situado en la parte inferior del estómago, y que conecta con el intestino delgado. Esta enfermedad requiere de cirugía inmediata.
Actividad circulatoria:
Las horonas alteradas, tras pasar al torrente sanguíneo, estas llegan a la placenta, que es la conexión vital del bebé con la madre durante meses. A su vez, este conjunto hormonal aumenta en exceso el ritmo cardíaco del niño.
Por todo ello, cuantos menos eventos ansiosos y estresantes afronte la mujer de manera prolongada durante este período, mejor: de esta manera “bombardearemos” menos al pequeño con torrentes hormonales.

 

Aprendizaje e intelecto:

 

El cortisol, que actúa en los adultos para restablecer la homeostasis, puede causar serias dificultades en el futuro desarrollo del bebé. Se ha demostrado que cuanto mayor sea el nivel de la misma en el líquido amniótico, más bajo podrá ser su cociente intelectual en el futuro.
Tener un CI por debajo de la media puede afectar a la vida del pequeño. Además de dificultades de aprendizaje, aumenta el riesgo de padecer déficit de atención o hiperactividad. Asociado a esto, puede que le cueste más de resolver problemas de forma planificada y estratégica o de inhibir tendencias espontáneas.

 

La actitud correcta:

 

La actitud correcta es con cautela, pero sin alarmarse. Nuestro cuerpo nos avisa cuando llevamos días de mucha tensión acumulada. Sin dormir bien, con preocupaciones excesivas o sobrecarga laboral, académica o doméstica.
Es importante insistir que, los acontecimientos inesperados que en algún momento se nos presentan de manera imprevista, no son peligrosos. Por ejemplo, si vemos un ratón o le asusta el ladrido de un perro que no se espera, no hay peligro alguno para el feto.

 

También hay que tener en cuenta que las reacciones emocionales no son iguales en todas las mujeres. El estrés generado en situaciones que son importantes para nosotros porque implican algún tipo de amenaza, pérdida o daño prolongado puede generar este tipo de alteraciones en el bebé.

 

Te recomendamos que sigas los consejos antiestrés sobre todo si te sientes cansada, nerviosa o angustiada:

 

– Sigue una alimentación sana, rica en frutas, verduras y cereales.
– Duerme, al menos, ocho horas diarias.
– Bebe mucha agua, al menos, un litro y medio al día.
– Evita el consumo de tabaco y alcohol.
– Sé consciente tanto de tus límites como de tus propios recursos.
– Estás embarazada, baja un poco el ritmo de vida.
– Recurre a ejercicios de relajación siempre que puedas.
– Practica ejercicio, como mínimo, dos horas a la semana de natación, gimnasia suave o paseo.
– Cuídate y evita todas las situaciones en las que no te sientas a gusto, discusiones, personas tóxicas etc.
– Sal con un grupo de amigos con los que te lleves bien y te encuentres tranquila.
– Ríete todo lo que puedas. La risa hace que estemos en un estado de bienestar psicológico e influye positivamente en el funcionamiento del organismo.
-Escucha música, lee, camina, vete al cine y dedícate tiempo a ti misma, a estar guapa, a ir a la peluquería … a menudo sentimos que los cambios que afectan a nuestro cuerpo son desastrosos e irreversibles. Pero se puede estar (y sobre todo sentirse) guapa y embarazada, y esto nos dará mayor tranquilidad, seguridad y optimismo en el día a día.
Y si te sientes estresada y notas que por ti misma no puedes combatirlo, no dudes en acudir a un profesional especializado en el manejo del estrés. Siempre es bueno adquirir nuevas habilidades y no olvidemos que nos pueden servir para abordar futuras situaciones.

 

Porque todo lo bueno empieza con un poco de miedo y ser madre es desarrollar fortalezas que no sabías que tenías

 

¡Cuídate, Cuídale!

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