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SÍNDROME POST-ABORTO

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ABORTO ESPONTÁNEO: LA PÉRDIDA DE UN BEBÉ

 

“Recuerdo  perfectamente el día en que supe que estaba embarazada… no podía contener la emoción, sentía que mi mundo completo se llenaba de vida, qué ilusión. Iba a ser la madre de alguien, el sueño más grande que se convierte en realidad… Pero todo cambió, comencé a sangrar hasta que al final perdí a mi bebé. Experimente la muerte en mi propio cuerpo por primera vez. Todo terminó.”

 

Una mujer que ha vivido un aborto espontáneo comprende el vacío que produce, un tiempo de soledad, duda personal y sentimiento de fracaso.

El 20% de embarazos termina en aborto espontáneo por lo que no hablamos de casos aislados sin relativamente frecuentes.

No obstante, sólo las mujeres que lo han experimentado saben realmente los traumas emocionales y físicos que conlleva la pérdida de un bebé.  Supone un final doloroso de sus sueños e ilusiones, pero los profesionales y familiares que acompañan en este proceso, a veces no son conscientes de todos estos sentimientos, es mucho sufrimiento para confrontar.

Al  aborto espontáneo acompañan sentimientos de desesperación, culpa, frustración, tristeza y la sensación angustiosa de no poder controlar tu propio cuerpo. Es un hecho que uno de los sentimientos más difíciles de afrontar es la sensación de no ser una mujer adecuada. La mujer que sufre un aborto siente que el resto de las mujeres pueden tener hijos con normalidad menos ella. Además, siempre que ven alguna embarazada vuelven a revivir la pérdida.

Todos estos sentimientos arrastrados por el aborto afectan en los siguientes embarazos.  El miedo es real y especialmente cuando se han tenido varios abortos espontáneos sin ninguna razón médica. En los siguientes embarazos hay angustia ya que se siente que otro aborto no se va a poder soportar. La sensación de vulnerabilidad y el miedo a no poder tener nunca un embarazo sano lleva a muchas mujeres a no querer volver a quedarse embarazadas.

Entre la madre y el bebé que no ha nacido todavía se forman sentimientos de apego los cuales se intensifican cuando ocurre un aborto espontáneo. La pérdida y sufrimiento que conlleva la muerte de un bebé que todavía no ha nacido muchas veces dura más que cuando se pierde a alguien que has conocido.

Es importante dejar salir al sentimiento de tristeza y pena. Es necesario pasar por un proceso de duelo en el que la clave para resolver y aceptar la pérdida está en la expresión del dolor.

Como en todos los procesos de duelo implica diferentes etapas por las que pasar. La primera reacción es negarlo (“esto no me puede estar pasando a mí”), después se reconoce que existe un miedo (“qué voy a hacer”). La siguiente fase es la de depresión en la que la persona se hunde en la tristeza al ser consciente de la pérdida. A esto le sigue un periodo de retiro en el que la persona va normalizando poco a poco su vida hasta llegar a una sana aceptación de lo ocurrido.

Es importante tener en cuenta que el tiempo de este proceso de duelo es diferente en cada mujer y en casos de aborto muchas veces resulta un periodo largo y complicado que la mujer a veces la vive en soledad.

Las parejas que tienen que confrontar un aborto, algunas veces sufren porque hay malentendidos envueltos porque cada uno sufre a una manera distinta la pérdida. Es importante que cada uno comparta sus sentimientos abiertamente, escuchar al otro y apoyarse mutuamente.

Aunque se tiene el apoyo de la familia y amigos, muchas veces, éstos no saben cómo ofrecer su ayuda.

¿Cómo ayudar a una madre que ha tenido un aborto espontáneo?

 

 

 

 

 

 

Sólo una mujer que ha sufrido un aborto sabe cuál es su pérdida y sólo ella sabe cuál es el momento de dejar de mirar atrás para empezar a mirar adelante. Hasta que llega ese momento, lo ideal es un “lo siento”, un abrazo y un poco de tiempo. No es una receta milagrosa, pero sí la mejor receta dadas las circunstancias.