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NO ABANDONES LA ALIMENTACIÓN DE TU HIJO ADOLESCENTE.

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Somos lo que comemos, pero lo que comemos nos puede ayudar a ser mucho más de lo que somos.-Alice May Brock.

Lo más importante a partir de la pubertad y hasta el fin de la adolescencia es no abandonar a nuestros hijos, acompañarlos sin agobiarlos y supervisar que comen lo que necesitan. Los hábitos que les hemos  ido inculcando a lo largo de su vida lo tienen como algo aprendido pero todavía no lo han hecho propio. En esta fase es cuando empiezan a tomar sus propias decisiones y debemos estar detrás de ellos para ayudarles a que reconozcan entre qué opciones pueden elegir. Pero ¿sabes cómo debe alimentarse un adolescente?

ACOMPAÑA A TU HIJO EN LA ADOLESCENCIA

La pubertad como paso previo a la adolescencia es época de cambios. En las niñas aparece hacia los 11 años y en los niños alrededor de los 14. Entre los cambios que ocurren está el que más nos influyen en la alimentación, el crecimiento. Vuelven los adolescentes a encontrarse en una época de gran crecimiento (como el primer año de vida). Esto unido a una gran actividad física provocarán que tu hijo recupera el apetito de una manera notable. En realidad no es que tu insistencia para que coma más de su fruto, es simplemente que come, como siempre, según el hambre que tiene ahora y el hambre es voraz. Sentirá preferencia por la pasta, el pan y por las grasas y alimentos muy calóricos pues necesita un gran aporte energético pero puede llegar fácilmenta a una obesidad si de pequeño era un niño con sobrepeso, hay que estar pendiente para corregirlo y guiarlo. Debes ofrecerle un abanico de alimentos que se consideran la base de la alimentación, arroz, pan, pasta, fruta para que no tenga la necesidad de recurrir a otros menos saludables como los productos de pastelería o muy grasos.

EVITAR LA ANEMIA

Hay que prestarle mayoratención a la ingesta de hierro que hagan las niñas puesto que a partir de la primera menstruación el hierro que se pierde con la propia sangra hay que reponerlo añadido a las necesidades habituales aumentadas en el crecimiento. O sea, para evitar anemia.

CUIDAR DEL HIJO DEPORTISTA

Recuerda que con el deporte o el ejercicio físico en general es fundamental hidratarse bien. Ofrécele gran cantidad de agua a lo largo del día a tu hijo deportista y evitarás así que se sienta sed suficiente para necesitar comprarse refrescos de cola y otros altamente calóricos que no le aportan nada más, hay que mantener buenos hábitos siempre. Los zumos de fruta son correctos pero no debe tomarlos habitualmente para calmar la sed pues contienen gran cantidad de azúcares simples que elevan la glucemia y provocan una sobrecarga de trabajo para la insulina que tendrá que almacenarlo en forma de grasas rápidamente.

Sus comidas deben ser concentradas y completas, es decir en poco volumen debes reunir todas sus necesidades nutritivas. No es nada útil que una sola comida tenga mucho azúcar (sólo aporta calorías) o mucha grasa (sólo aporta lípidos y quizás vitaminas liposolubles). Gran utilidad tiene, también a esta edad, las legumbres, cereales, patatas, algo de carne o pescado y un poco de verdura (y bastante agua); un plato como éste será un alimento completo acompañado de un postre sano.

LA ANOREXIA NERVIOSA, CADA VEZ MÁS FRECUENTE EN LA ADOLESCENCIA

Debemos cuidar en esta época especialmente el bajo peso pues podemos encontrarnos con trastornos del comportamiento alimentario cada vez más frecuentes, la anorexia nerviosa o la bulimia. Este tipo de trastornos psicológicos tan graves tienen a menudo una causa familiar. Para empezar, debe evitarse tener la costumbre de criticar la apariencia física de cualquier persona familiar o extraña. Además, una fijación sobre todo lo relacionado con el valor calórico de la comida hace que nuestros hijos crezcan en un ambiente de obsesión por la “comida que no engorda”. Hay que comer para vivir pero no vivir para comer pero no vivir para comer y menos para adelgazar. Debemos educarlos con el ejemplo, ofreciéndoles siempre comida apropiada, y haciendo que disfruten con ella. La apariencia física nunca debe ser la prioridad de nuestros hijos, observemos y digámosles la cantidad de magníficas otras cosas que tienen pues la belleza física la poseen muy pocas personas en el mundo. La salud siempre debe estar por encima de todo.