Psicotecnico Donostia
Lunes a Viernes: 9:30-13:30 15:30-19:30 Sábados: 10:00-13:00

Horario de Agosto - Lunes/Viernes:
9:30-14-00


/
Menu
Educar

HIJOS RESPONSABLES ¿ES OBEDIENTE TU NIÑ@?

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

A menudo los padres nos quejamos de que nuestros hijos no nos obedecen…y es lo NORMAL. ¿A quién le gusta cumplir órdenes impuestas? Hay que recordad que hay muchas otras actividades que, simplemente, nos gustan más.

 

¿Qué es educar?

 

Se trata de ayudar a la persona a alcanzar la capacidad de valerse por sí mismo, de tomar decisiones, de hacer uso de la libertad desde el conocimiento de sus posibilidades, y esto no se improvisa! Es un proceso costoso y largo que comienza en la familia y se extiende a la escuela y otros ambientes sociales.

 

¿Qué es responsabilidad?

 

Es la capacidad de asumir las consecuencias de decisiones y acciones buscando el bien propio y el ajeno.

Nuestros hijos deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen, piensan o deciden. NADIE NACE RESPONSABLE. La responsabilidad se va adquiriendo, por imitación del adulto y por la aprobación social, que le sirve de refuerzo.

Se siente satisfacción cuando se actúa responsablemente y se recibe aprobación social, a la vez que se fortalece su autoestima. Educar en la responsabilidad es una tarea constante. Se consigue solo mediante el esfuerzo diario de padres y educadores, pero la recompensa es grande: educar adultos responsables. ¿Hay algo mejor que el orgullo de tener hijos maravillosamente responsables?

 

 

Para aportar nuestro granito de arena en esta difícil tarea queremos darte algunas pautas que puede que ya sepas pero te resultará de utilidad recordarlas:

1.- Ante todo, ármate de mucha paciencia, pues instaurar hábitos requiere tiempo, perseverancia y de repetir las cosas una y otra vez.

2.- Puedes preavisar a tu hijo de que (por ejemplo) le quedan 5 ó 10 minutos para acabar lo que está haciendo y ponerse a hacer deberes; cuando llegue la hora, si remolonea, puedes volver a decírselo, pero siempre con tranquilidad, buenas maneras y sin gritar; si aún sigue sin obedecer, entonces puedes retirarle de lo que está haciendo: quitarle el móvil o apagarle el ordenador…y invitarle amablemente a que haga lo que tienen que hacer.

3.- Nuestros hijos aprenden por imitación, lo que significa que somos sus modelos y que probablemente repitan los que hacemos, no lo que decimos. Por ello, los sermones no sirven para nada. Es inútil insistirles en que es malo fumar si nos ven hacerlo a nosotros. Es importante que mi hijo vea en mi un modelo ejemplar.

4.- “Una adolescencia problemática es el resultado de una infancia descolocada. Recuerda que la relación que establezcas con tu hijo desde el principio va a marcar vuestra dinámica familiar, por lo que si hay una buena base todo resultará mucho más sencillo…

Se trata de un trabajo sutil y lento, pero sus efectos son muy beneficiosos. Procura crear un vínculo sano con tu hijo. JAMÁS entres en el juego de las malas respuestas, de la humillación, del chantaje, de la amenaza, de la violencia verbal (ni hablar de la física, sea del grado que sea) ni, por supuesto, del sarcasmo.

Piensa que debes tratar a los demás como a ti te gustaría que te tratasen, en la educación se suele recibir lo que se da. Confianza, respeto y comunicación han de ser los pilares fundamentales y deben estar presentes en ambas direcciones. ¿Pretendes que tu hijo te cuente qué tal le ha ido en clase hoy y tú te muestras siempre hermético, le exiges respeto mientras le tratas de mala manera? y ¿ qué decir de la confianza? La confianza hay que ganársela, por supuesto, pero para ello hay que ofrecer esa posibilidad a nuestros hijos DE QUE CONFIAMOS EN ELLOS. No es conveniente enviar mensajes como “no me fío de lo que hagas”.

5.- En el caso de adolescentes, no pienses que es muy complicado por su actitud de rebeldía, más bien al contrario puedes utilizar la negociación con ellos, a esas edades se les puede y se les deben razonar las normas, y no por ello se pierde autoridad.

6.- Según va creciendo tu hijo, es importante darle mayor autonomía para ayudarle a madurar, si te preguntas cuánta independencia puedes permitirle, la respuesta es: depende de su nivel de responsabilidad.

7.- Procura educar a tu hijo siempre con esta premisa: respeto, pero con firmeza y coherencia.

8.- Prémiale siempre que haga las cosas bien y cumpla con sus responsabilidades, aunque sea su obligación, y no necesariamente con cosas materiales. En nuestra sociedad hay una tendencia a regañar por las malas acciones, sin embargo, premiar lo bueno ha demostrado ser una técnica mucho más efectiva.

9.- Al principio tendrás la sensación de que no se avanza nada y que el esfuerzo que tienes que hacer cada día repitiendo las mismas órdenes no sirve, pero debes recordar que la constancia es imprescindible y que algún día esas órdenes se habrán convertido en hábitos y, por lo tanto tu hijo ya lo habrá interiorizado, de tal manera que acabará formando parte de su rutina.

Esto es muy importante, no sólo porque sea necesario inculcar valores como la responsabilidad a tu hijo, sino porque DE ADULTO TE LO AGRADECERÁ MUCHO.

10.- Los padres de ahora no lo tienen nada fácil, pues el ambiente social complica bastante las cosas. No quiero decir con esto que para las anteriores generaciones de padres fuera sencillo educar a sus vástagos, pero es indudable que determinadas características de nuestro entorno social han cambiado bastante.

Para empezar hace unas décadas prácticamente cualquier adulto ejercía autoridad sobre los menores, perteneciese o no al ámbito cercano al chaval. Hoy en día este punto es bien distinto, casi se han tornado los papeles.

Por otra parte, la sociedad ensalza una serie de valores, tales como el hedonismo, el individualismo, la juventud, la inmediatez, la recompensa fácil, el consumismo, etc… que son antagónicos a los que los progenitores intentan inculcar en sus hijos. Ante semejante panorama, hay que ser casi un superhéroe…para ir en contra de tod@s los que, con la mejor de las intenciones, intentan comprar el cariño de los niños llenándolos de regalos y caprichos.

Si aún así, vuestro trabajo os parece insignificante, os recuerdo las palabras de Pitágoras:

 

“Educad a los niños y no habrá que castigar a los hombres.“

 

Ánimo a tod@s en esta difícil pero magnífica tarea. Merece la pena es sacrificio porque, sin duda, los hijos son lo MEJOR QUE HEMOS HECHO EN LA VIDA.