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Beneficios cognitivos de hablar más de un idioma

DESARROLLA TU CEREBRO: LOS BENEFICIOS COGNITIVOS DE HABLAR MÁS DE UN IDIOMA

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Si hablas con un hombre en un idioma que comprende,

el mensaje le llega a su cabeza. Si le hablas con su idioma materno,

el mensaje le llega a su corazón.

Nelson Mandela

El lenguaje “vive” en el cerebro. En algún lugar escuché que quien conoce dos lenguas tiene dos almas, y es que hablar más de un idioma no solo te ayuda a comunicarte con un mayor número de personas, sino que, además, puede ser útil para mejorar ciertas habilidades cognitivas, regular tus emociones y desarrollar el cerebro y prevenir su deterioro.

Aunque todavía quedan “leyendas urbanas” que dicen que enseñar más de un idioma  a los niños pequeños puede confundirles, lo cierto es que es algo positivo para ellos.

Curiosamente, estudios científicos sugieren que gran parte de estas ventajas del bilingüismo podrían encontrarse más allá del ámbito de las lenguas.

A continuación os indicamos los resultados de algunas investigaciones sobre los beneficios de ser bilingüe:

 

Crecimiento del cerebro. Investigadores de la Universidad de Lund compararon un grupo de estudiantes universitarios con un grupo de personas que aprendieron a hablar con fluidez un nuevo idioma en trece meses. Antes de empezar, y tras tres meses de estudio intensivo, les hicieron escáneres mediante resonancia magnética a ambos grupos y vieron que, mientras que la estructura cerebral de los universitarios permanecía sin cambios, determinadas partes del cerebro de los estudiantes del nuevo idioma habían crecido. Las partes que crecieron fueron el hipocampo (implicado en el aprendizaje de nuevo material) y tres áreas de la corteza cerebral.

Ayuda a regular las emociones. Conocer dos idiomas puede también ayudarnos a regular las emociones negativas. Cuando las personas bilingües cambian de un idioma a otro, también cambia el modo como experimentan las emociones. Si estás en un estado emocional especialmente negativo, empezar a hablar en tu idioma no natal, que es menos emocional, puede ayudarte a sentirte mejor. Además, contar ciertas experiencias puede producir respuestas emocionales más intensas cuando utilizas tu idioma natal que cuando lo haces en el otro idioma que conoces.

Protección contra el Alzheimer. Otros estudios han mostrado que las personas bilingües pueden estar más protegidas contra la enfermedad de Alzheimer. Las personas bilingües, que constantemente deben cambiar entre un idioma y otro, están usando más su cerebro y manteniéndolo más activo. Eso hace que sus cerebros estén más preparados para compensar la atrofia causada por la enfermedad de Alzheimer. Así, para que una persona bilingüe muestre el mismo nivel de deterioro cognitivo que una monolingüe, su cerebro tiene que llegar a estar el doble de atrofiado.

Mejora la atención en niños. Ser bilingüe también tiene beneficios para los más pequeños, pues son capaces de estar más atentos y distraerse menos que los que solo manejar un idioma. A los 24 meses de edad, son mejores en el control de la atención, aunque pueden tener un vocabulario un poco más pequeño en cada idioma. Esto puede traducirse también en mayores facilidades para llegar a un buen nivel de rendimiento en cualquier actividad voluntaria, especialmente si se realiza en un entorno complejo y cambiante.

Mejora en determinadas habilidades cognitivas. Otro estudio realizado con niños, mostró que los bilingües superan a los monolingües en habilidades de solución de problemas, aritmética y pensamiento creativo. De nuevo, estos resultados parecen deberse al estado de alerta mental que se necesita para cambar entre dos idiomas, que contribuye también a desarrollar otras habilidades cognitivas. Al analizar el vocabulario de los niños bilingües, los investigadores vieron que sus descripciones eran más detalladas y ricas. También encontraron que eran superiores en atención selectiva (la capacidad para centrar la atención en lo más importante e ignorar lo que no lo es).

Mejora en la codificación de sonidos. El bilingüismo también es capaz de cambiar cómo el sistema nervioso responde ante el sonido. En un estudio, el cerebro bilingüe era mucho mejor al codificar la frecuencia de los sonidos del discurso que subyacen a la percepción del tono y agrupamiento de objetos auditivos. Son mejores para detectar sonidos lingüísticos relevantes y descartar los que no lo son. “El sistema auditorio del bilingüe es muy eficiente, flexible y centrado en el procesamiento automático del sonido, sobre todo en condiciones de escucha nuevas o que suponen un reto.”

Toma de decisiones. Investigadores de la Universidad de Chicago descubrieron que, en los negocios, las personas toman decisiones más racionales cuando piensan en un problema en su idioma no natal. Como hemos visto, esto se debe a que el idioma no natal tiene menos carga emocional. Las respuestas emocionales pueden estar más motivadas por el miedo u otras emociones que nos hacen tomar decisiones erróneas. No obstante, esto no significa que usar la emoción para decidirnos sea malo. En muchas ocasiones tomaremos mejores decisiones si nos dejamos guiar por las emociones, como cuando tenemos que decidir entre dos opciones con similares ventajas e inconvenientes. Pero si crees que tus emociones pueden estar interfiriendo y eres bilingüe, cambia de idioma para pensar en ello.

Favorece la creatividad. Por un lado, hay evidencias científicas que podrían indicar que el bilingüismo afecta positivamente en el desarrollo de una mente creativa. Esto podría explicarse porque el hecho de pensar desde dos o más maneras de codificar nuestras representaciones mentales favorece la aparición de un tipo de pensamiento no lineal, es decir, creativo. Esta especie de pensamiento “lateral” se caracteriza por dar saltos más allá de un único esquema cognitivo; esquema que permite nuestra percepción del mundo pero también la hace más hermética y cerrada en sí misma.

 

Diferencias en el cerebro y capacidades especiales de las personas bilingües:

Hay diferencias estructurales entre el cerebro expuesto a un solo idioma y el expuesto a más de uno. “En las imágenes cerebrales de personas bilingües se observa una mayor densidad de materia gris especialmente en el lado izquierdo, donde se localizan las funciones del lenguaje. Pero lo que es realmente interesante es la diferencia entre aprender dos idiomas desde que nacemos o hacerlo más tarde. El cerebro almacena dos idiomas y los interconecta de forma muy distinta.

Así, “la persona que ha estado expuesta a dos lenguas desde el nacimiento activa al hablar en cada uno de los idiomas la misma zona del cerebro (es como si fuese dos monolingües en un cerebro) mientras que los que han aprendido tardíamente una segunda lengua activan zonas distintas”. De esta forma, “los bilingües precoces no traducen, no necesitan una lengua para funcionar con la otra, sino que son capaces de activarlas simultánea o independientemente y a veces ni siquiera son conscientes de en qué idioma están hablando o pensando en un momento determinado”.

Como consecuencia de tener dos instrumentos continuamente disponibles para expresarse y pensar, las personas bilingües tienen algunas capacidades especiales: una mayor capacidad metalingüística (conciencia sobre el lenguaje, una habilidad básica para aprender a leer y escribir); más facilidad para aprender otras lenguas (tercera y sucesivas), ya que “han aprendido a aprender” un idioma; mayor flexibilidad mental o capacidad para encontrar distintas soluciones al mismo problema (se considera un elemento fundamental de la creatividad); una mejor atención selectiva (capacidad para priorizar la información relevante e ignorar otra que interfiera o no interesa), no sólo en cuestiones verbales. Los bilingües tienen mayor capacidad multitarea.

En cuanto a si los niños bilingües tardan más en hablar, dentro de la enorme variabilidad que se da en todos los niños, sí parece que estadísticamente, los expuestos a más de un idioma tienden a situarse en el límite más alto, pero sin que suponga un retraso patológico.

Por todo ello, los expertos proponen que se utilice más de una lengua a la hora de comunicarse con el niño:

Hablar varios idiomas puede influir en el desarrollo emocional de los niños. Así, tras una investigación psicología y lingüística, los especialistas han dilucidado que el uso de diferentes lenguas para hablar y expresar emociones en una familia multilingüe «puede desempeñar un papel importante en el desarrollo de los menores». El estudio asegura que el hecho de que los padres hablen de las emociones a sus hijos «les puede ayudar a regular mejor las suyas propias». En este sentido, los investigadores afirman que el pequeño comprende que sus padres utilizan el idioma nativo o no dependiendo del contexto de la conversación que se está manteniendo. En referencia a ello, se deduce que la respuesta emocional es mayor al utilizar el padre el idioma materno, mientras que disminuye con la segunda lengua. Además, el primero es utilizado también «para reducir la excitación negativa o para ayudar a una regulación específica», manifiestan.

Por último, sería importante concienciarse sobre los beneficios de  aprender un nuevo idioma y maravilloso poder comunicarnos con los niños desde que nacen en más de una lengua si tenemos la posibilidad hacerlo.

Las lenguas son dos árboles en un bosque.

 “En el niño bilingüe precoz, los dos árboles son independientes,

están plantados en el mismo suelo pero cada uno tiene sus raíces.

 En el bilingüe tardío, uno de los árboles es el único

 que tiene raíces propias (la lengua materna), y sobre él

 crece una planta que se alimenta de la primera

 y depende de ella (la segunda lengua)”.

(Barbara Zurer)