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DECÁLOGO PARA MANTENER LAS RODILLAS SANAS

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La gonalgia, o dolor en la rodilla, es una de las principales causas de consulta médica en España.

La articulación de la rodilla es muy compleja: permite al cuerpo alzarse, caminar, correr, agacharse, saltar o girar. Sus problemas mecánicos pueden estar provocados por diversas causas: desde un golpe o movimiento brusco, que puede causar un esguince o torcedura, hasta la edad, la obesidad, algunas enfermedades reumáticas, usar un calzado inapropiado o la práctica de algunos deportes, como el fútbol, baloncesto, rugby o el esquí, entre otros.

A la hora de hacer deporte, hay que evitar correr de una manera demasiado intensa sin la preparación física adecuada, ya que se pueden dañar seriamente nuestras rodillas, y lanzarse a recorrer largas distancias sin llevar a cabo un entrenamiento apropiado, que siempre debe ser gradual y acorde a nuestra condición física.

Entre las lesiones y problemas de rodilla más habituales, se halla el esguince, la distensión o desgarro de músculos o tendones, la tendinitis, las lesiones de menisco, posibles fracturas de hueso y la dislocación de la rótula.

DIEZ CONSEJOS PARA MANTENER LAS RODILLAS SANAS

  1. Presta atención a tu dieta.

Tu alimentación debe ser equilibrada y rica sobre todo en vitaminas A, C, D, calcio y ácidos grasos Omega-3. Además, bebe agua en abundancia y rehidrátate tras realizar esfuerzos.

  1. Controla tu peso.

Ten en cuenta que cada kilo de más ejerce aproximadamente cinco kilos extra de presión sobre la rótula al bajar o subir escaleras, y una pérdida de 5 kg disminuye en un 50%  los síntomas asociados a los dolores de rodilla.

  1. Realiza ejercicio, pero con precaución.

El ejercicio moderado más recomendable para empezar es nadar, pedalear o caminar, especialmente si tienes sobrepeso y hace mucho -o nunca- que no te ejercitas. Siempre debes realizar un buen calentamiento antes de comenzar, y ejercicios de estiramiento y enfriamiento al terminar.

Existen una serie de actividades físicas como la bicicleta -también la estática-, remo o la natación (además del trabajo específico, complementario con máquinas en un gimnasio), que te permitirán fortalecer la musculatura, especialmente el cuádriceps, sin sobrecargar las articulaciones. Es mejor evitar los deportes con carrera y salto; y en el caso de decantarte por correr, conviene hacerlo por una superficie lisa y suave como un sendero con césped, en lugar de por cemento.

  1. Elige el calzado adecuado.

Al realizar deporte, tu calzado debe sujetar bien el pie y proporcionar la amortiguación necesaria para la actividad que estás realizando. En la vida diaria, mejor no uses un tacón excesivo o suelas demasiado blandas o desgastadas, porque además de dolor y deformidad en los pies, este calzado puede sobrecargar y dañar las rodillas. Es importante un estudio de pisada y, si las requieres según la misma, plantillas ortopédicas.

Las rodilleras son una solución temporal y terapéutica -prescrita por un médico-, muy adecuada en momentos puntuales para tratar las lesiones o dolor en esta articulación.

  1. Cuídate también en los desplazamientos largos.

Entra y sal del coche con precaución para proteger tus rodillas y, en los viajes largos -también en el bus, tren, avión-, asegúrate de levantarte cada dos horas para mover y estirar las piernas. Y si trabajas sentado, haz descansos cada hora o realiza pequeños movimientos de piernas para prevenir la atrofia muscular.

El uso de analgésicos, como el Paracetamol®, y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el Ibuprofeno® son una medida contra el dolor, pero también de prescripción exclusiva médica. Recuerda que el dolor es un mecanismo de defensa. Si lo anulas farmacológicamente puedes hacerte más daño. No seas tu propio médico y cuidado con acudir al “Dr. Google”.

Si comienza a dolerte la rodilla, acude a tu médico cuanto antes -si es especialista en deporte, mejor-, con el fin de prevenir lesiones graves, ¡y también antes! Un chequeo médico-deportivo te vendría muy bien para cerciorarte de que tus rodillas se encuentran en óptimo estado. Sigue las indicaciones del especialista en cuanto al tratamiento, farmacológico o no.

  1. No retomes tus actividades habituales hasta que el médico te de su visto bueno.

Por muchas ganas que tengas de volver a hacer deporte o una vida normal, no esperar el tiempo suficiente para que una lesión mejore o para que la rodilla se recupere, aumenta el riesgo de recaída o de futuras lesiones. Es necesaria una buena rehabilitación antes de retomar la actividad física.

¡Paciencia y ánimo! ¡Paso a paso -nunca mejor dicho- se llega lejos!

Dr. Alberto Azzollini
Médico Especialista en Medicina del Ejercicio Físico y el Deporte