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CÓMO DESARROLLAR FUERZA MENTAL EN LOS NIÑOS

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A la cima no se llega superando a los demás,

sino superándonos a nosotros mismos

La vida está llena de rivalidades. Tener fortaleza mental es una característica fundamental para enfrentarse al día a día. La educación de nuestros hijos es de vital importancia para criar niños mentalmente fuertes que sean capaces de salir adelante airosos ante las dificultades.

 

Los niños mentalmente fuertes están preparados para la vida. Este tipo de niños son capaces de afrontar los problemas de manera provechosa y de recuperarse con eficacia ante los fallos y hacer frente a las dificultades de manera oportuna.

 

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar fortaleza mental?

 

La fuerza mental se sujeta sobre pilares como la autoeficacia, confianza en uno mismo, la autoestima y la resiliscencia.

 

Para ayudar a los niños a desarrollar estas competencias se requiere:

 

Si un niño se porta de una manera inadecuada tenemos una buena oportunidad para enseñarle habilidades específicas, como el control de impulsos, habilidad para resolver problemas o actividades de auto-disciplina. Todo ello le ayudará a comportarse de manera productiva, a afrontar circunstancias, situaciones difíciles y a resolver problemas.

 

Tu hijo aprenderá lecciones de vida si le permites que cometa sus propios errores. Nuestra labor como educadores no es proteger a sus hijos del error, sino estar ahí para enseñarle que los errores son parte del proceso de aprendizaje, de manera que no debe sentirse mal por cometerlos. Hay que enseñar a los niños a aprender de sus errores y animarles que lo sigan intentando, aprendiendo de los fallos cometidos la última vez. Hay que permitir que sucedan las consecuencias naturales, siempre que sea seguro hacerlo y hablar con los niños sobre la manera de evitar el error en futuras ocasiones.

 

Difícilmente un niño se sentirá mentalmente fuerte cuando es humillado o le están prediciendo pesimismo o malos resultados. Es necesario enseñarle a no ser negativo y a pensar de manera más realista. Es necesario favorecer el optimismo en la medida que se aprende a encontrar oportunidades y confiar en las propias capacidades.

 

Se refiere a que lo que una persona espera de otra puede llegar a servir como una profecía auto-cumplida. Si yo espero de ti cosas buenas es muy probable que te esfuerces en esa dirección.

 

Es cierto que no nos gusta ver sufrir a los niños y que es muy tentador ayudarle a cuando él está luchando contra sentimientos incómodos, llorando etc. Rescatarlo de toda angustia sólo le reforzará en su incapacidad. Si el niño se siente frustrado, aburrido o enojado hay que darle la oportunidad de resolver el problema de forma independiente. Los niños pueden construir una mayor fuerza mental cuando aprenden con éxito que pueden hacer frente a sus emociones dándoles la vuelta o siendo productivos a pesar de las mismas.

 

Si un niño evita la cosas que dan miedo nunca tendrá la oportunidad de ganar confianza en su capacidad para lidiar con el estrés que provoca esa situación. Además, cada niño tiene sus propios temores. La solución pasa por acompañarlos y ayudarles a ganar confianza en sí mismos para afrontar sus miedos.

Cuando los niños se enfrentan con éxito a sus miedos ganan confianza, aprenden a salir de su zona de confort y descubren la satisfacción de haber conseguido algo por ellos mismos.

 

Ganar fuerza mental implica aceptar la responsabilidad personal. Para eso es necesario permitir al niño que explique sus actos, pero es muy importante no permitirle poner excusas ni culpar a otros de lo que ha hecho.

 

Para construir la fortaleza mental de los niños es necesario que tengan conciencia de sus emociones. No se trata de suprimir sus sentimientos, sino de enseñarles a elegir formas saludables para lidiar con esos sentimientos, deben aprender a tolerar los sentimientos negativos para así gestionarlos de una mejor manera.

Cuando los niños llegan a comprender sus sentimientos y saben cómo lidiar con ellos están mejor preparados para hacer frente a los desafíos.

 

Los adultos debemos ser el modelo a seguir en la vida de nuestros hijos. No hay mejor maestro que el ejemplo. No solo hay que hablarle a nuestros hijos sobre lo que tiene que hacer, sino mostrárselo. Además, es muy conveniente dialogar con los niños sobre tus metas personales y que le expliques los medios que estas que estás poniendo para conseguir mejorar y llegar a tus objetivos

 

Si decides poner en marcha la idea de que la SUPERACIÓN PERSONAL sea una prioridad en tu propia vida esa será la mejor manera de enseñarle a tus hijos a ser mentalmente fuertes.