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Agresividad al volante

AGRESIVIDAD AL VOLANTE

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La conducción agresiva es un problema mundial y en crecimiento.

Cuando hablamos de conducta agresiva hacemos referencia a cualquier forma de comportamiento del conductor que intenta directa o indirectamente provocar, perjudicar, causar daño de cualquier tipo a otras personas que comparten el espacio común por el que discurre el tráfico.

Cada vez más conductores actúan de forma agresiva e intolerante al volante respondiendo ante cualquier circunstancia desagradable inmediatamente con comportamientos agresivos.

 

Tocar el claxon, gritar o insultar a otros conductores, realizar movimientos de aceleración o frenazos bruscos o gestos provocativos y amenazantes son algunas de las respuestas agresivas más frecuentes entre los conductores.

 

Se podría decir que el propósito que esconde la actitud agresiva de los conductores es ejercer dominio e imponer deseos frente a resistencias que encuentran en el tránsito mediante violencia.

Entre los diferentes perfiles de conductores agresivos nos encontramos con personas impacientes que saltan los semáforos en rojo, aceleran al ponerse en ámbar, realizan maniobras bruscas e inapropiadas de carril, no ceden el paso y bloquean las intersecciones. También hay conductores que se adentran en una lucha de poder y responden bloqueando el cambio de carril, con amenazas, insultos, gestos, frenando repentinamente para tomar represalias etc. El tercer perfil de conductor agresivo hace referencia a aquellos conductores que son demasiado arriesgados que persiguen y compiten con otros conductores, conducen a velocidades excesivamente elevadas y algunas veces bajo influencia de drogas y alcohol.

 

¿POR QUÉ SOMOS AGRESIVOS AL VOLANTE?

Entre los factores que influyen en la conducción agresiva se diferencian entre factores internos y externos.

 

 

Factores externos

 

Hacen a las circunstancias del momento. La aparición de ciertos factores externos como la prisa y el deseo de prioridad a veces desencadenan una transformación en algunos conductores que se convierten en agresivos temporales.

La congestión del tráfico, atascos, obras, tensión, falta de aparcamiento, infracción de otros conductores u otras circunstancias incrementan el nivel de estrés del conductor lo cual puede afectar en la conducta agresiva.

Las prisas o deseo de prioridad frecuentes en las vidas de las personas de nuestra sociedad pueden producir respuestas agresivas al aumentar el estrés.

 

 

Factores internos

 

Hacen referencia a las características personales que afectan a la conducción y que pueden contribuir a desencadenar una conducta agresiva.

 

El estado psicofísico general del conductor, su propio estado emocional o el estilo de vida que lleva influye en la actitud del conductor cuando va en la carretera.

 

Otro de los factores clave que puede determinar la salida de agresividad hacia fuera es la capacidad o la habilidad de la persona para modular una respuesta agresiva.

 

Asimismo los factores de personalidad que más correlacionan con la conducción agresiva son EGOCENTRISMO, INTOLERANCIA, ALTA IMPULSIVIDAD y  POCA CAPACIDAD DE AUTOCONTROL.

El perfil prototípico de la actitud violenta al volante describe a un varón joven de entre 18 y 30 años, con poca capacidad de autocontrol, que van solos y con coches deportivos oscuros. Sin embargo, las cifras reflejan que uno de cada tres conductores reconoce tener problemas emocionales al conducir. ¿Por qué personas que en cualquier circunstancia mantienen la calma se transforman al volante respondiendo con agresividad?

 

Las investigaciones realizadas indican que uno de los fenómenos que explica esta “transformación” y salida de conducta agresiva es la “Burbuja del anonimato”. El coche se ve como refugio o caparazón donde los conductores se sienten protegidos de sus comportamientos hacia los demás. Esto hace que actúan sin sentir el compromiso de mostrar un saber estar y sin preocuparse de guardar las formas, dejándose llevar por sus impulsos más primitivos e irracionales.

 

Por tanto, con este fenómeno se da una desindividualización, es decir, las normas sociales se dejan de lado cuando las identidades se ocultan, motivada por la protección y defensa que proporciona el coche, esto mismo ocurre en los campos de fútbol donde resulta muy fácil recurrir a agresiones verbales.

 

Por otro lado, también se habla de la influencia inconsciente del significado simbólico del vehículo en nuestra cultura ya que se trata de un objeto que simboliza prestigio y poder  con el que se fantasea “llegar volando, dominar espacio y tiempo”.

Hay personas que experimentan  el fenómeno de la identificación personal con su coche .Un estudio señala que las personas que ven el coche como una extensión de sí mismos tienen fuerte tendencia a conducta agresiva.

Por último, el  consumo de drogas y alcohol aumenta la conducta agresiva en la conducción.

En resumen, se puede decir que las personas que actúan de forma agresiva al volante son personas inmaduras, con carácter impulsivo, fácilmente irritables  y falta de autocontrol. Se dejan llevar por las circunstancias (adversas) y por su estado de ánimo (estresado, enfadado) y descargan su furia mediante comportamientos agresivos.

 

La agresividad aparece como cualidad de la persona que gracias al anonimato y la posibilidad de escape es fácilmente ejercida dando salida sin control y sin guardar formas. Hablamos de un comportamiento  irracional e irresponsable que es llevada a cabo dependiendo de los niveles de estrés experimentados, el grado de tolerancia ante circunstancias adversas y el grado de paciencia.

Es posible que algunas veces detrás de una conducta agresiva exista una inseguridad encubierta. Hay personas que al volante sienten inseguridades y miedos frente a la incertidumbre, pero la persona en su vida social intenta minimizar o esconder esas inseguridades bajo una fachada de aparente seguridad a veces reaccionando de forma agresiva.

Personas que tienen un control sobre sí mismas consiguen desenvolverse de forma tolerante, mediante conductas prosociales como ALTRUISMO, EMPATÍA o ASERTIVIDAD.  Tienden a la reflexión y a la comprensión”.

 

 

¿Qué se puede hacer para fomentar conductas prosociales y disminuir la conducta agresiva?

La herramienta más efectiva es la educación en toda su extensión y en concreto la educación vial. Educar en valores de respeto, de tolerancia a la frustración, en asertividad, empatía y autocontrol es la clave para desarrollar la conducta prosocial. Esto se debe de comenzar desde la infancia, pero también podría ser conveniente incluir en la preparación del examen de conducir un apartado dedicado a fomentar dichos valores.

A través de diversas campañas se trata de  provocar la reflexión y promover actitudes de mayor responsabilidad en la carretera.

¿Cómo podemos evitar o para la agresividad al volante?

 

¿Qué puedo hacer si otro conductor conduce agresivamente o se dirige hacia nosotros de forma violenta?